Vergüenza, asco, bochorno, incredulidad... cualquier adjetivo es válido para definir el esperpéntico espectáculo que está logrando, para enriquecer a los mismos ladrones de siempre, llevarse por delante el bienestar de millones de ciudadanos europeos...
En situaciones como esta dan ganas de desear que todo se les vaya de las manos definitivamente y que reviente de una vez el sistema, a ver que hacen con sus millones de dólares cuando el dinero no valga absolutamente para nada.


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