viernes, 16 de septiembre de 2011

El día que un niñato humilló al genial Ivan Lendl

Michael Chang era un crio de 17 años cuando en 1989 se plantó de forma milagrosa en la final de Roland Garros en la que le esperaba el checoslovaco Ivan Lendl, número uno del mundo y considerado por aquellos entonces de forma indiscutible como el mejor jugador del globo.

Cuando parecía que el partido iba a ser un paseo militar para Lendl que se había puesto dos sets arriba sin demasiadas complicaciones, Chang empezó a jugar de forma totalmente impredecible, enviando globos interminables que combinaba un juego tremendamente agresivo.

De esa forma logró igualar el partido a dos sets y fue entonces, cuando en el octavo juego del quinto y definitivo set, Chang se permitió el lujo de burlarse del todopoderoso Lendl al que desquició con la siguiente "genialidad":


Contra todo pronostico Chang acabó ganando el partido a 5 sets y aquella jugada acabó quedando para la historia como una de las más míticas de la historia del tenis.

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