Cuando parecía que el partido iba a ser un paseo militar para Lendl que se había puesto dos sets arriba sin demasiadas complicaciones, Chang empezó a jugar de forma totalmente impredecible, enviando globos interminables que combinaba un juego tremendamente agresivo.
De esa forma logró igualar el partido a dos sets y fue entonces, cuando en el octavo juego del quinto y definitivo set, Chang se permitió el lujo de burlarse del todopoderoso Lendl al que desquició con la siguiente "genialidad":
Contra todo pronostico Chang acabó ganando el partido a 5 sets y aquella jugada acabó quedando para la historia como una de las más míticas de la historia del tenis.
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